En lo más recóndito de la Sierra del Rosario emerge la belleza paradisíaca de Soroa, uno de los más completos y prometedores destinos del occidente cubano.

La zona debe su nombre a la familia Soroa Muñagorri, un clan cafetalero que en los años 50 del siglo XIX comenzó a extender sus propiedades hasta convertirse en dueño casi absoluto de la región.

Soroa es un sitio ideal para la práctica del senderismo: las caminatas y excursiones permiten al visitante entrar en contacto directo con las maravillas de este paisaje tropical, declarado Reserva de la Biosfera. El relieve montañoso, la flora exuberante y las impresionantes vistas constituyen una invitación permanente al disfrute de la naturaleza.

El Salto, símbolo distintivo de Soroa, es uno de los principales atractivos turísticos del destino. Famosa por su hermosura, esta cascada del Río Manantiales alcanza los 22 metros de altura, y su agua cae formando un pozo natural perfecto para el baño.

Una singular construcción se alza en la cima de los mogotes: el Castillo de las Nubes, edificación de casi cien años que asemeja el estilo medieval. Convertido en restaurante, el Castillo atrae a visitantes de todas las edades, quienes ascienden a lo alto de la colina para degustar los deliciosos platos tradicionales y de cocina internacional, mientras contemplan lo seductor del paisaje.

Otro atractivo de la zona es El Mirador, un hermoso balcón situado a 250 metros sobre el nivel del mar, desde el que se obtienen inigualables vistas de la llanura meridional de Pinar del Río y de las Sierras del Rosario y los Órganos.

El Jardín Botánico corona la majestuosidad de la zona, atesorando la mayor colección de orquídeas en el país, con más de 20 mil ejemplares de unas 700 especies de Cuba, América y Asia.

Cada año, miles de visitantes de todo el mundo frecuentan la región, admirados por su naturaleza privilegiada y su belleza sin par.

por: Victor Manuel Blanco