La cocodrilera Sabanalamar, situada en las inmediaciones de la playa Bailén, en la occidental provincia Pinar del Río, es un sitio destinado a la conservación y reproducción en cautiverio del Acutus o Cocodrilo Americano, especie exclusiva de Norteamérica, Centroamérica, Sudamérica y las Antillas Mayores.

El criadero se divide en cubículos de desarrollo, pequeñas áreas cercadas donde se ubican los ejemplares atendiendo a su tamaño a fin de evitar la competencia por comida entre grandes y pequeños. También dispone de un área para la masa reproductora y una incubadora para el manejo de los huevos y las crías recién nacidas.

Sabanalamar acoge actualmente 1200 especímenes. Los adultos llegan a alcanzar de cuatro a seis metros y pueden pesar hasta media tonelada. Poseen hocico largo y estrecho. Su dorso es de color verde oliváceo y la parte ventral va de grisácea a blanca.

Cuentan los criadores que la hembra protege a sus hijos con celo. De acuerdo con la edad y tamaño del ejemplar sus nidadas pueden contener entre 10 y 60 huevos.

La existencia del Cocodrilo Americano peligró debido a la caza indiscriminada del hombre y por consiguiente fue incluido en la Ley de Especies en Peligro de Extinción, pero su población se ha recuperado gracias a la creación de hábitats artificiales como la reserva florística manejada San Ubaldo-Sabanalamar. Este centro ha conseguido gran estabilidad en la multiplicación del Acutus y prevé la reintroducción del mismo en su hábitat natural.

Si visitas este lugar en periodo estival (en los meses de julio y agosto) puede que seas testigo de un acontecimiento único: la eclosión de los huevos y el nacimiento de las crías. Vale la pena llegarse hasta aquí y conversar de paso con los trabajadores, gente campechana, presta a dialogar sobre sus lances en el trato diario de esta singular especie.

Por: Susana Rodriguez Ortega