Nuestro apóstol y héroe nacional “José Martí” dijo una vez: “Los niños son la esperanza del mundo”. Cuba tiene en alta estima a sus niños. Así como Martí llamaba a su hijo “mi príncipe enano”, cada niño cubano es un “príncipe” o “princesa”.

Así se llama este concurso municipal: “Para un príncipe enano”. Protagonizado por pioneros y pioneras cubanas, deseosos todos de mostrar nuestra historia con el arte. Cada año, directores de escuelas, profesores y padres ponen todo su empeño en organizar esta fiesta infantil. Cada uno pone su granito de arena para que todo quede bien.

Es una fiesta de trajes, risas y diversión. Los niños preparan sus actuaciones ayudados por los adultos y concursan para llevarse el premio al talento. El tema principal es la historia Patria. Cada escuela representa alguna faceta de la historia cubana. Esa que aprenden en las aulas y que aquí pueden mostrar a otros.

Desde la Comunidad Primitiva de nuestros aborígenes hasta la etapa actual de la Revolución en el Poder, pasando por las épocas Colonial y Neocolonial, nada queda fuera. Los asistentes se deleitan con cada representación. Los niños se empeñan en dar lo mejor de sí para que triunfe el conocimiento. Disfraces de aborígenes, españoles, mambises, negros esclavos y patriotas desfilan por este evento.

Cada “príncipe” y “princesa” comparte el arte con sus compañeros. Otros intercambian bromas picarescas a la menor oportunidad. Algunos se conocen del aula de clase, otros se encuentran por primera vez. Todos tienen en común vivir en un país donde cada niño es prioridad.

Así, al final de la tarde, cada padre, maestro y alumno regresa a su casa con la satisfacción de contribuir a que nuestros niños sean “felices aquí”. Porque para cada “príncipe enano, se hace esta fiesta”

por: Leunam Rodríguez