El templo católico Catedral de la Virgen María de la Concepción Inmaculada es más conocida como La Catedral de la Habana. Está imponente construcción está considerada como una de las edificaciones religiosas más bellas del barroco cubano del siglo XVIII.

Aunque su construcción comenzó en 1748 la Iglesia no fue convertida en catedral hasta el año 1788. Tiene forma rectángulo con tres naves y ocho capillas laterales, divididos por gruesos pilares. El piso es de mármol blanco y negro.

Lo primero que llama la atención es su hermosa fachada de estilo barroco adornada por columnas adosadas y arcos ondulados. La cúpula, de intenso color naranja, puede verse desde los edificios vecinos.

Al entrar nos encontramos con inmensas columnas que sostienen toda la edificación. Numerosas obras de arte y esculturas adornan el interior. La luz natural entra con libertad e inunda todo el espacio. Hermosos candelabros cuelgan del techo. El altar principal, forma una bóveda inmensa decorada en maderas preciosas.

Los trabajos de arquitectura, escultura, pintura y orfebrería fueron realizados por renombrados creadores de Italia, Francia y España. Aquí se conservan varias reliquias y otros objetos sagrados. Como dato curioso, desde 1796 hasta 1898 al finalizar la colonia, estuvieron aquí las cenizas de Cristóbal Colón.

La Plaza de La Catedral da acceso a la Catedral. Esta magnífica iglesia le espera con las puertas abiertas.

Para visitas: Calle Empedrado entre calles San Ignacio y Mercaderes, Habana Vieja, La Habana (“23.14119, -82.35175”). Entrada diariamente.

por: Leunam Rodríguez