La Plaza Vieja es un lugar de encuentro para la familia cubana. De día y de noche podremos encontrar aquí a los niños practicando ejercicios o corriendo y a sus padres disfrutando del paseo. También los visitantes extranjeros se suman a esta fiesta natural, autentica y espontánea.

A esta plaza se puede llegar por cualquiera de estas cuatro calles: Muralla, Mercaderes, Teniente Rey y San Ignacio. Está ubicada en el corazón de la Habana Vieja, a poca distancia de otra de las plazas famosas de la ciudad, la Plaza de la Catedral.

La Plaza Vieja surgió en 1559, luego de la Plaza de Armas y la de San Francisco. Fue zona residencial donde se asentó la burocracia criolla colonial. En esta área a cielo abierto se realizaron en el pasado importantes actividades comerciales, recreativas, religiosas y políticas.

Al realizar una vista panorámica observaremos las hermosas construcciones coloniales que rodean la plaza. La mayoría de los siglos XVII, XVIII y XIX y otras de las primeras décadas del siglo XX. El estilo es muy semejante: casas de dos plantas, abiertas al exterior a través de portales y galerías.

Gracias a los trabajos de restauración de la Oficina del Historiador de la Ciudad hoy podemos disfrutar nuevamente de este espacio. Algunos murales con fotos atestiguan como la Plaza Vieja fue salvada de pasar al olvido. En el centro de la plaza, una réplica de la fuente original que allí estuvo, se yergue orgullosa.

Hoy, diariamente se realizan aquí diversas actividades culturales. Los espectáculos de teatro y proyectos de artes plásticas de la calle llaman la atención a todo el que pasa. Algunos artistas cubanos famosos han querido dejar su huella en la Plaza Vieja para mostrar que esta plaza es de todos y para todos.

Para visitas: Calles Mercaderes & San Ignacio entre las calles Teniente Rey (Brasil) & Muralla, Habana Vieja, La Habana (“23.13603, -82.35002”). Acceso libre diariamente.

por: Leunam Rodríguez