“Vengo de la yunta de buey/ que tira del carretón/Traigo el olor a carbón / y el aroma del batey…”. Esta copla se deja oír cada día en la comunidad Las Terrazas de la occidental provincia de Artemisa, donde radica la casa-museo del fallecido cantautor Fernando Borrego Linares o Polo Montañez, uno de los músicos más importantes que ha dado Cuba en toda su historia.

Polo nació en un paraje de la Sierra del Rosario conocido como El Brujito. Con su papá, carbonero, aprendió a amar la música del monte, a reparar en los trinos de las aves, en el viento batiendo las copas de los árboles, en el traqueteo de las carretas, en el sonido sutil de los pasos sobre la hierba.

Su formación fue autodidacta. Nadie le dijo cómo cantar, tocar el tres o sacarse de adentro la poesía. Hacia los años 90 inició su carrera profesional como vocalista y tresero. Amenizaba las noches del hotel Moka que quedaba cercano a su vivienda.

Ya rozaba los 40 años cuando conoció en la Habana a José da Silva, presidente del sello francés Lusafrica, quien después de escucharle cantar tres temas, lo contrató por seis años. Con esta casa disquera grabó “Guajiro Natural”, álbum merecedor de un Disco de Oro y otro de Platino en Colombia, donde vendió más de cuarenta mil copias. Lusafrica publicó además el segundo álbum del compositor: “Guitarra Mía”.

Polo fue aclamado también en su tierra natal, donde le decían “Guajiro Natural”, “Cazador de Estrellas”. La gente lo abrazaba en los conciertos y él cedía a los abrazos como si estuviese saludando a familiares queridos.

El 20 de noviembre de 2002, el auto en que viajaba de La Habana hacia San Cristóbal, chocó contra un camión, lo que le provocó graves heridas. Seis días después moriría dejando un vacío entre aquellos que le querían bien.

Desde entonces su casa devino museo y es frecuentada por decenas de personas de todo el orbe cada jornada. Allí se atesoran los discos de oro y platino alcanzados por el artista, el sombrero blanco y la guitarra que usara en vida, gigantografías, guayaberas y disímiles objetos personales que develan el espíritu, la calidad humana del autor de letras conmovedoras como “Barca a la deriva”, “Cuestión de suerte”, “¿Dónde estará?”, “El rincón de mis ansias”, “La mujer que amo”, “La última canción”, “Locura de amor”, “Mi mejor amiga”, “Puras mentiras”, “Si se enamora de mí”, “Soy un idiota” y “Un montón de estrellas”.

Destacadas personalidades de la música en el mundo como Gilberto Santa Rosa, Willie Colon, Marc Anthony, entre otros, han reconocido el valor de la obra de Polo Montañez y le han llamado “Leyenda”.

por: Susana Rodriguez Ortega
fotos: Tomadas de Internet