El parque José Martí, situado en Pinar del Río, al occidente de la Isla, posee un alto valor histórico y patrimonial pues se haya enclavado en el entorno donde se creó el primitivo núcleo poblacional o aldeílla pinareña a mediados del siglo XVII.

Los estudiosos de la historia cuentan acerca de los arrieros que cargaban tabaco y cueros con destino a la Habana y que tomaron por costumbre reunirse en este paraje, que por entonces era una sabana cubierta de pinares.

Hacia 1699 empiezan a edificarse casuchas de embarrado y guano y se levanta la primera parroquia rústica donde los feligreses se reunían los domingos.

Por esa época acontecieron muchas crecidas del río Guamá, que arrastró bravío las frágiles viviendas y obligó a los vecinos a mudarse de allí. Dicen que nada quedó de aquellas casas sencillas ni de la iglesia y cementerio primigenios; pero hacia el siglo XIX, vuelven a existir pobladores estables en esta área, entre ellos, franceses, dados a construir ruedas de carretas y otras invenciones.

En la tarde noche llevaban sus asientos afuera y se sentaban juntos a compartir la brisa fresca y a contarse historias de su tierra. Y la gente, llamó a este espacio público, Parque de los Franceses.

Varios vecinos tuvieron la ocurrencia de sacar bancos con el nombre de sus familias inscrito en los maderos, por si algún extraño se antojaba de sentarse.

Al lugar se le llamó luego Parque de la Concordia, pues allí se reunían españoles, cubanos y franceses, prestos a confraternizar después de la guerra cruenta del 95. Los habitantes propusieron −y el Ayuntamiento lo tomó por acuerdo− erigir tres monumentos: uno dedicado a José Julián Martí Pérez, otro inspirado en el escritor francés Víctor Hugo y uno más, en honor del patricio español Práxedes Mateo Sagasta. Los dos últimos nunca se llegaron a concretar.

El 23 de febrero de 1931, cuando el presidente de turno Gerardo Machado inauguraba el tramo de la Carretera Central que concierne a Pinar del Río, se trasladó hasta este parque la estatua del héroe nacional de Cuba, antes situada en el Paseo Estrada Palma. La nueva ubicación ofrecía mejores perspectivas por hallarse a la entrada de la Ciudad.

El monumento a Martí fue esculpido por el artista italiano Héctor Salvatori en su provincia natal, Génova. Costó 12 000 pesos, es de auténtico mármol de Carrara y se inscribe entre las mejores piezas inspiradas en el apóstol de cuantas atesora Cuba. Muy semejante a la estatua del apostol en el Parque Marti en Cienfuegos.

Es un Martí tendiendo la mano a los que se adentran en la ciudad; el otro brazo, descansa sobre libros.

Recientemente y como parte de las actividades de reanimación por el 150 aniversario del otorgamiento del título de ciudad a Pinar del Río, se acometieron acciones reconstructivas en el Parque José Martí

El monumento está impecablemente restaurado. Se restituyeron todas las letras que faltaban respetándose el texto de la época. Hubo un trabajo minucioso en las gradas, en los elementos de adorno. En este momento solo faltaría el escudo original, extraviado hacia los años 90.

Se incorporó un banco en el área delantera que simula el paso sinuoso del río, con excelente incorporación de pisos y farolas modernas, donde se leen frases martianas vinculadas al amor y a la naturaleza.

por: Susana Rodriguez Ortega