En la costa norte de la geografía pinareña, saludando al estrecho de La Florida, una enorme roca llama la atención del visitante: Cayo Jutías, pequeña isla coralina de playas casi vírgenes con arenas blancas y aguas turquesas, constituye un lugar ideal para disfrutar la belleza del Caribe.

El islote, que junto a los cayos Levisa y Paraíso integra el archipiélago de Los Colorados, se une a tierra firme a través de un gran pedraplén de cinco kilómetros construido sobre el nivel del mar.

Entre las opciones recreativas más gustadas del destino se encuentran el buceo, el snorkeling y paseos en lancha, catamarán y bicicletas acuáticas. Asimismo, el cayo cuenta con un conjunto de ranchones en los que el transeúnte podrá disfrutar de la rica tradición culinaria criolla.

Desde hace dos años, es el lugar escogido para la etapa final de la Titan Tropic Cuba, importante competición de mountain bike heredera de la afamada Titan Desert que se celebra en las arenas del desierto de Marruecos.

Uno de los principales atractivos del paisaje es su faro, único de su tipo en Cuba, con una torre metálica de 18 metros de altura que guía al navegante desde hace más de una centuria.

La sección norte de la isla abraza hermosas playas y una enorme barrera coralina, mientras la parte sur está cubierta por manglares, sui generis ecosistemas de árboles y arbustos en contacto directo con el océano.

En apenas cuatro kilómetros cuadrados, se puede apreciar una gran variedad de especies de aves endémicas del país, como el gavilán batista, el zunzún y el pájaro carpintero.

Cayo Jutías le ofrece la posibilidad de liberar su mente y espíritu en el disfrute de una quietud y armonía sin par.

por: Victor Manuel Blanco