A la entrada de Morón, en la provincia Ciego de Ávila, un gallo esbelto y dispuesto a la pelea saluda al visitante. El monumento, esculpido en bronce, ha devenido en símbolo inequívoco de la región y en sitio de referencia para lugareños y visitantes foráneos.

La leyenda del Gallo se remonta a inicios del siglo XVI ibérico, en la zona de Morón de la Frontera, actual provincia de Sevilla. Cuenta la historia que por el año 1500 llegó a la comarca un juez jactancioso y bravucón que presumía ser el único gallo que cantaba en el terruño. Cansados de sus abusos, los moronenses le hicieron frente, desnudándolo y apaleándolo en las afueras del pueblo.

Este episodio dio origen a una conocida copla: “Anda que te vas quedando/ como el gallo de Morón/ sin plumas y cacareando/ en la mejor ocasión”. Tiempo después, los andaluces recordaron el suceso erigiendo un monumento a un gallo desplumado en el Paseo de la Peña, como insignia de la rebeldía de ese pueblo.

La tradición llega a Cuba en el siglo XVIII, a la zona de Morón, en el centro de la isla, territorio con un fuerte núcleo poblacional de origen español. El ave se convirtió rápidamente en símbolo del municipio, al punto de que hoy es conocido como la “tierra del gallo”.

A mediados de la década del 50 surge la idea de erigirle un monumento, el cual se mantuvo en la plaza de la villa hasta 1960. Veinte años más tarde, el símbolo fue colocado nuevamente en su pedestal, esta vez con una escultura en bronce de tres metros de altura, de la autoría de Rita Longa y Armando Alonso. El gallo cubano, a diferencia de su antecesor andaluz, fue representado con todo su plumaje.

Escoltan al monumento una torre-reloj y equipos de amplificación que reproducen el canto del ave, tres veces cada seis horas, saludando a los pobladores y viajeros que llegan a la ciudad.

En Morón, el visitante podrá conocer, además, la Laguna de la Leche, mayor embalse natural del país y sede cada año del carnaval acuático; la isla de Turiguanó, perteneciente al archipiélago “Jardines del Rey”; y los cayos Coco y Guillermo, verdaderas joyas de la naturaleza cubana.

Para visitas: Pueblo de Morón, Ciego de Avila (“22.10711, -78.6276). Acceso libre diariamente.

por: Victor Manuel Blanco