Hace 400 años existió un hombre llamado Taita Domingo. Era un esclavo con la piel manchada por la lepra y el ánimo apagado de tanto andar a solas. Su dueño lo había abandonado a causa de la enfermedad y el negro tomó el camino del monte. Sobrevivió comiendo frutas silvestres y durmiendo en una inhóspita caverna.

En esos andares se topó un buen día con los manantiales sulfurosos del río Caiguanabo o río San Diego y se tiró al agua para refrescar su cuerpo andariego y fatigado. Cuenta la leyenda que Taita Domingo se curó de súbito y como era hombre bueno, retornó a la finca San Pedro de Las Galeras para compartir el milagro con los suyos. Eso cuenta la leyenda.

Los historiadores afirman que hacia 1632 la Corona Española entregó en merced aquellas tierras a Don Diego de Sayas y que para 1775 se advierte en las actas capitulares la existencia de un yacimiento, con 20 kilómetros de manantiales de 400 metros de profundidad.

Desde entonces acudían al lugar muchos enfermos de la piel y de los huesos. Venían de todas partes de la Isla, con sus esperanzas fijas en el agua sanadora. Improvisaban rústicas chozas próximas al entorno de los manantiales y de esta forma comenzó a estructurarse el núcleo poblacional conocido como Baños de San Diego.

En esta región del occidente cubano, el visitante puede toparse lo mismo con colinas suaves de las pizarras del sur que con elevaciones de caliza de la Sierra La Güira, donde son abundantes las cuevas, la vegetación crece pródiga y los bosques de pino se elevan como ejércitos inofensivos sobre el valle.

En medio de este paisaje paradisiaco están enclavados un Balneario y su Hotel Mirador, complejo de salud que brinda consultas médicas especializadas.

Las fuentes principales utilizadas por el Balneario son tres: El Templado, El Tigre y La Gallina, las cuales alimentan un sistema de piscinas colectivas y privadas.

A decir de los especialistas estas aguas se clasifican como sulfatadas-cálcicas, sulfhídricas, termales y radiactivas de baja mineralización.

Igualmente se aprovecha en las terapias el fango minero medicinal que se extrae de la Desembocadura del Río San Diego.

En el centro de salud se ofrecen diversos servicios tales como: Fisioterapia, servicio de mecanoterapia, electroterapia y termoterapia; rehabilitación, acupuntura, masajes corporales, hidromasajes subacuáticos, baños de vapor, gimnasio terapéutico, consultas médicas, laboratorio clínico, dispensario de farmacia, tratamientos de belleza con productos autóctonos y caminatas terapéuticas entre otros.

Para visitas: Pueblo de San Diego de los Baños, Pinar del Rio (“22.64631, -83.36726”). Acceso diario.

por: Susana Rodriguez Ortega
fotos: tomadas de Internet