¿Quieres saber cuál es el origen de las capas exteriores de los habanos cubanos? Sus cosechadores, la tierra en la que crecen y el proceso natural e industrial que reciben te esperan en San Juan y Martínez, la meca del tabaco en el mundo, una de las mayores atracciones del turismo en Cuba.

A unos 25 kilómetros de la ciudad capital de Pinar del Río, la provincia cubana más occidental, se encuentra este municipio. En las orillas de la carretera que conduce a su centro urbano emergen extensas áreas de vegas finas.

Por estos días brindan un paisaje inigualable, se puede presenciar el momento de hacerle el amor a la tierra. El campesino, excitado por tanto sol y vitalidad, introduce sus dedos en el surco para sembrar las pequeñas posturas. Presenciar el instante constituye rememorar siglos de tradición.

Fue por el tabaco que surgió este pueblo. Las restricciones de su cultivo a principios del siglo XVII en La Habana causaron la búsqueda de otras tierras. Así, la población rural se desplazó al oeste de la capital.

Entre las parcelas mercedadas estaban los corrales de San Juan en 1641 y el de Martínez de 1642. La calidad de las vegas los popularizaron y su unión incitó las más famosas producciones a orillas de afluentes fluviales.

Una de ellas, Hoyo de Monterrey. La finca que dio nombre a ese puro cubano está situada en la entrada del pueblo. Es atravesada por un río, de esa forma lo quiso su creador el mayor cosechero de la zona de 1864 a 1890, José Gener. Eran más de 16 caballerías de tierras fértiles.

Su entrada aún identifica la finca del hacendado Gener. Los cañones incrustados en el piso y la reja marcan el sitio del tabaco con mayores propiedades de Cuba.

Hasta la actualidad, Hoyo de Monterrey pertenece a muchos vegueros de San Juan y Martínez, descendientes de los esclavos y en general, de los obreros de Gener.

Justo en los propios umbrales de la producción tabacalera, le tuercen un puro con las hojas más aromáticas de la Cuba natural, sin químicos, ni alteraciones. Manos sedosas envuelven la materia prima con finas y flexibles capas carmelitas.

por: Anelys Alberro Peña