Los cubanos somos amantes de la música. En cualquier esquina o fiesta nos gusta cantar o que otros canten por nosotros. La música cubana o de otras latitudes nos alegra el alma y nos permite expresar emociones. Somos un pueblo musical.

Amamos la buena música tradicional mexicana. Esa que nació en los pueblos de campo, entre la gente humilde. La hacemos nuestra. Le ponemos el corazón. Nos saca la nostalgia, el desamor, la pasión… la esperanza.

Los grupos de charros en Cuba defienden el estilo mexicano . Su repertorio es muy amplio, con canciones típicas mexicanas y otras más contemporáneas. Todo bien adecuado para la ocasión, ya sea una boda, cumpleaños o aniversario. Nos harán cantar, reír y bailar.

Sí, cantaremos con ellos… el anciano que recuerda sus tiempos y también el joven que se contagia con el ritmo. El carisma de estos “charros” nos hará sentir por unas horas que estamos en el “México lindo y querido” de sus cantos. Sus trajes coloridos y sombreros mexicanos son representativos de una cultura que tiene muchos fans en todo el mundo.

Hay para escoger: trío, cuarteto o el grupo mariachi completo. Algunos quizás deseen ofrecerle una serenata a su amada, o pedir la mano en matrimonio y hasta puede quien necesite una cantata para una reconciliación. Los charros cubanos aseguran el éxito con su música de cuerdas, canto y trompetas al son de “Cielito lindo”, “El rey” y “Hasta que perdió Jalisco”.

El gusto por la música tradicional mexicana en Cuba y otros países surgió a mediados del siglo XX gracias a la difusión en la radio, la televisión, el cine y la industria discográfica. La música y vestimenta del mariachi son las más famosas en nuestro país. Entre los autores e intérpretes mariachis más gustados están: Jorge Negrete, Pedro Infante, Miguel Aceves Mejía, José Alfredo Jiménez, Juan Gabriel y Vicente Fernández.

por: Leunam Rodríguez