A unos 13 kilómetros de la ciudad capital de Pinar del Río, el Cerro de Cabras, una de las mayores elevaciones de la provincia, exhibe una mezcla de exotismo y naturaleza autóctona de la región más occidental de Cuba.

Ubicada en las Alturas Pizarrosas del Sur, en la Sierra de los Órganos, el lugar ofrece a los excursionistas que prefieren el turismo de naturaleza la oportunidad de observar especímenes endémicos tanto de la flora como de la fauna cubana y pinareña.

La belleza del paisaje hace gala de un verde intenso, el color más representativo de la zona, con extensos pinares, palmares, robles y otras especies de arbustos que ladean la montaña.

Desde su altura, resulta fácil divisar otros puntos de interés de la geografía pinareña además de una excelente vista de parte de la cabecera municipal.

El lugar, de muy fácil acceso para los exploradores, está circundado de una red de caminos pedregosos donde resulta común encontrar a pobladores de la zona que se dedican a la actividad forestal y tareas agrícolas.

Constituye otros de sus atractivos las disímiles variedades de aves, como el tomeguín, el zunzuncito, la bijirita del pinar, el totí y el negrito.

Sin embargo, uno de los principales intereses de la elevación es que el río Cuyaguateje, el más largo y caudaloso de la provincia y la mayor cuenca hidrográfica de la región occidental, nace precisamente entre sus cabeceras como una estrecha y mansa lengüeta de agua cristalina.

Como símbolo representativo de Vueltabajo, así también se le conoce al territorio más occidental de Cuba, el Cerro de Cabras aparece en el escudo del territorio, pues por mucho tiempo se pensó que era la mayor prominencia de la región.

Con entre 450 y 480 metros sobre el nivel del mar, el montículo no se distingue por su encumbrada elevación, pero en él cada turista distinguirá el lugar preciso para pasar un rato agradable donde localizará las características más representativas de la biodiversidad cubana.

For visit: Sierra de los Órganos, a 13 kilómetros de Pinar del Río. Libre accesso diariamente.

por: Elizabeth Colombe Frias