Viniendo desde el Malecón, por la calle Empedrado pasando la calle Mercaderes, caminando entre personajes locales, turistas y curiosos, llegaremos a la Plaza de la Catedral. Este espacio abierto es sencillamente majestuoso, con su imponente Catedral y edificios de estilo barroco, todos del siglo XVIII. Uno de los lugares más bellos de La Habana Vieja.

La Plaza de La Catedral fue la última en formarse de las principales plazas coloniales. Eso la convierte en la más nueva de las cuatro plazas principales de la ciudad. Un vistazo alrededor nos permite disfrutar de la vista de palacios elegantes, embellecidos con pórticos que dan sombra y protección.

Siglos atrás vivieron aquí los aristócratas y comerciantes más importantes de esta ciudad. Este era uno de los sitios más elegantes de la Habana en donde se celebraban importantes fiestas y ceremonias religiosas. Aquí se reunían hombres de negocios a comentar sus grandes éxitos. Para los artesanos, comerciantes y artistas este era considerada uno de los más atractivos puntos de reunión.

Algunas de las edificaciones más destacadas en esta plaza, además de la Catedral de San Cristóbal de La Habana, son: el Palacio de los Marqueses de Aguas Claras, edificio que alberga al restaurante El Patio; el Palacio del Conde de Lombillo; el Palacio del Marqués de Arcos; el Palacio de los Condes de Casa Bayona, donde actualmente se alberga el Museo de Arte Colonial; y el Centro Wilfredo Lam, una de las mejores galerías de arte de La Habana.

En las afueras de la Casa del Conde de Lombillo está la estatua de bronce y de tamaño natural del bailarín y coreógrafo español Antonio Gades, apoyada en una de las columnas de piedra del Palacio.

Para visitas: Calles Empedrado & O´Reilly entre calles Mercaderes & San Ignacio, Habana Vieja, La Habana (“23.14078, -82.35148”). Acceso libre diariamente.

por: Leunam Rodríguez