Bañado por las apacibles aguas del estrecho de Yucatán, el Cabo de San Antonio, constituye el punto más occidental del archipiélago cubano.
Perteneciente a la Península de Guanahacabibes, en el vueltabajero municipio de Sandino, esta increíble reserva natural es un paraíso casi inexplorado por el hombre.

En su entorno el visitante encontrará una amplia gama de senderos ecológicos, una exuberante variedad de flora y fauna endémica, cuevas, grietas, casimbas y lagunas.

En él se sitúa también el Faro Roncali con 22,5 metros de altura que fuera construido en la segunda mitad del siglo XIX por el capitán de igual nombre y que funciona hasta la actualidad como guía para el tráfico marítimo de la zona.
A poco más de tres kilómetros de la roca firme desde la que se alza el Roncali y rodeada de una tupida vegetación, se encuentra la Villa Cabo de San Antonio, otro de los destinos que agradecen nacionales y extranjeros.

Entre las ofertas de esa instalación perteneciente al Grupo Gaviota están: alojamiento, comidas a la carta, snack bar con bebidas nacionales e internacionales, actividades diurnas y nocturnas, una hermosa y virgen playa de 8 kilómetros y actividades de servicio de marina, pesca y buceo contemplativo en la cercana Marina Cabo San Antonio
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Declarada por la Unesco en 1987 Parque nacional y Reserva de la Biosfera en esta esta zona cohabitan raras especies como el conocido zunzuncito o “pájaro mosca” el más pequeño del mundo. Numerosas poblaciones de cotorras, iguanas, cangrejos y otros exóticos animales.

Asimismo expertos consideran que 4 de las 7 especies de tortugas marinas que habitan el planeta han sobrevivido en Guanahacabibes.

Privilegiado por la naturaleza y dueño de una rica historia precolombina, el Cabo de San Antonio, es un destino que el visitante no debe perderse en su viaje a la mayor de las Antillas.

por: Victor Manuel Blanco