Un nuevo servicio atrae al turismo nacional e internacional a visitar el Valle de Viñales, se trata del canopy, una práctica extendida a nivel internacional y que hace pocos meses deleita a los visitantes de estos parajes.

Conocido también como tirolesa, el canopy consiste en una polea suspendida por cables montados en un declive o inclinación, diseñada para que las personas se impulsen por gravedad y puedan deslizarse desde la parte superior hasta el fondo.

En el caso de Viñales los visitantes recorren poco más de un kilómetro entre mogotes, usando una tecnología de primera, con arneses ajustados por los muslos y la cintura, casco y guantes.

El recorrido cubre ocho plataformas y cuatro tramos de cable con alturas y distancias distintas, de ellos el primero es el de mayor elevación al sobrepasar los 35 metros.

Antes de adentrase a esta aventura los visitantes reciben una breve instrucción acerca de las medidas de protección y acto seguido pasan por un cable escuela, impartido por los guías acompañantes del grupo.

Bajo el nombre de “El Fortín” el canopy es una de las atracciones del Mural de la Prehistoria en Viñales, un producto diseñado por la cadena Palmares para cubanos y foráneos, que deseen vivir Viñales desde el éxtasis de las alturas.

por: Victor Manuel Blanco