Cuando La Habana aún era protegida por murallas. Donde antes estuvo el basurero del Rincón. Junto a la bahía habanera. La Alameda de Paula, fue el primer paseo que tuvo la capital de Cuba. Inaugurada en 1777 y bautizada con el nombre de Paula por estar cerca de la iglesia con igual denominación. Fue obra del mismo arquitecto de otras obras habaneras como la Casa de Gobierno, la Plaza de Armas y el teatro Principal.

Comenzó siendo un terraplén con dos hileras de álamos y algunos pocos bancos. Con los años fue pavimentada con adoquines y se agregó una fuente y los asientos de piedras. En 1841 fueron añadidas varias farolas y volvió a mejorarse el pavimento, los asientos y las escaleras.

Este hermoso “balcón marítimo” le daba vida a la Villa de San Cristóbal de La Habana. Fue calificada como “lugar favorito escogido por los habaneros”. Carentes de sitios de recreo en aquel entonces, este paseo se convirtió en principal espacio social y cultural de La Habana. En los alrededores las más acaudaladas familias fueron construyendo sus ostentosos palacios. Con los años la preferencia de los habaneros fue cambiando hacia la Alameda de Prado.

La Alameda de Paula es una reliquia histórica que sobrevive al tiempo. A pesar de los cambios ocurridos aún conserva los encantos de sus verjas, farolas y fresco del mar. La Iglesia de Paula ha sido convertida en capilla del arte sacro contemporáneo cubano y sala de conciertos de música antigua. La Alameda y La Iglesia de Paula han quedado unidas por una explanada que estimula el paseo de los interesados y facilita la circulación vial.

Para visitas: Avenida del Puerto (San Pedro), desde calle San Isidro hasta calle Luz, Habana Vieja, La Habana (“23.13149, -82.34835”). Libre acceso diariamente.

por: Leunam Rodríguez